Historia de Arroyo De La Miel


HISTORIA DE ARROYO DE LA MIEL
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Prehistoria:

Los restos más antiguos que se conservan en las inmediaciones datan del periodo que discurre desde los años 35.000 al 10.000 a.C. situados en la Cueva del Toro, a 500 metros de altura, en una ladera del monte Calamorro. Se trata de una pintura rupestre, en la que está representado un toro acéfalo y una serie de puntos negros que sustituyen a la figura del caballo. 
 
A partir del año 1.000 a.C. se inicia una predilección por ocupar los valles cercanos al mar. Entre los siglos IX y VIII a.C. la población autóctona se estableció en un pequeño promontorio (Cerro de la Era) que dominaba una antigua ensenada. Aunque no se conservan los restos, las viviendas eran cabañas circulares donde se realizaban tareas domésticas e incluso trabajos metalúrgicos.

Los Fenicios:

En el siglo VIII a.C. se establecen en la costa oriental malagueña y gaditana los primeros asentamientos fenicios, y en unos 100 años las comunidades indígenas de la zona experimentan cambios políticos y económicos. En la parte más alta del Cerro de la Era se construye un nuevo edificio, de forma rectangular, que se desarrolla en torno a un patio central. La construcción, de clara influencia fenicia, estaba construida con pizarra, travertino y arcilla, mientras que el suelo lo formaba un pavimento de conchas.
Tras nuevas reestructuraciones, en el siglo V a.C. el poblado del Cerro de la Era presenta nuevas viviendas cuadrangulares atravesadas por una calle, así como estructuras excavadas en la roca que rodean el cerro, que servían como almacenamiento. Una inseguridad incipiente obliga a la construcción de una pequeña atalaya defensiva en otro cerro cercano, pero finalmente el poblado es abandonado en el siglo IV a.C. debido a los cambios políticos y económicos y a las peores posibilidades defensivas (El cerro se encuentra en calle Palmito).

Los Romanos:

Las legiones romanas desembarcan en la península por primera vez en 218 a.C. y su expansión por el litoral se produciría sin incidentes. A lo largo de la costa se van implantando una serie de mansiones o "villae", con una parte destinada a uso residencial y otra destinada a la manufactura de productos pesqueros y fabricación de ánforas. Además servían como lugar de avituallamiento, descanso e incluso carga y descarga de productos. 
En la costa cercana a Arroyo de la Miel existieron dos de estos edificios, construidos a principios del siglo I d.C. y que cubrirían la ruta comercial Malaca - Suel (Málaga - Fuengirola), conociendo su momento de mayor bonanza económica en los siglos IV y V, gracias al intercambio con el norte de África.  Cabe destacar la presencia de una pequeña necrópolis junto al mar (ya asociada a comunidades cristianizadas) relacionada con una de las dos "villae", y que se encontraba en la hacienda que los Marqueses de Loring poseían en Arroyo de la Miel. El abandono de estos yacimientos iniciará un vacío de poblamiento en la zona hasta la llegada de los musulmanes (Las villas o "villae" se encuentran en av. de las Palmeras, av. Antonio Machado y en av. Federico García Lorca).
Los musulmanes:

Desde principios del siglo VII la zona queda despoblada. En el año 711 los musulmanes llegan a la península, aunque no hay noticias de asentamiento en la costa hasta 1456, fecha en que el ejército de Enrique IV destruye la cercana aldea de Benalmadana (es decir, Benalmádena Pueblo) en su camino hacia Fuente Girola (Fuengirola), y por segunda vez por Fernando el Católico. La zona quedará desierta hasta 1493. Como únicos testigos del paso de esta civilización, quedan tres torres vigías diseminadas por la costa: Torrebermeja, Torrequebrada y Torremuelle.

La era cristiana:

Tras 2 intentos fallidos de repoblación cristiana en 1493 y 1494, el tercer intento será el definitivo. Así, en Arroyo de la Miel se repartieron 283 fanegas de tierra, concentradas en los alrededores del nacimiento de agua conocido como "el Cao" (Actualmente discurre bajo c/ del Nacimiento, c/ Cauce y c/ Vega). Quedarían unas 1.000 fanegas sin repartir, las cuales fueron entregadas por los Reyes Católicos al obispado malagueño, que lo vendería más tarde (principios del siglo XVI) a Baltasar de Zurita.
En estos momentos, Arroyo de la Miel podría describirse como un conjunto de unas pocas casas dispersas, rodeadas por grandes extensiones de cultivos que aprovechaban las fértiles tierras de la vega, y dominadas por las imponentes tierras latifundistas de Baltasar de Zurita.
Los siglos XIII y XIX:

En 1784 las tierras del cortijo de Baltasar de Zurita son vendidas a Félix Solesio, a quien oficialmente se le atribuye la fundación de Arroyo de la Miel al construir las primeras casas. Las lindes del cortijo eran: al Este con las tierras del Molino del Moro, al Oeste con varias haciendas de vecinos, al Norte con la Sierra de Mijas y al Sur con el mar. Tras la compra del cortijo, se construyen 6 fábricas de papel para naipes, un acueducto para el agua (restos en C/ Ciudad de Melilla) y 10 casas para los trabajadores. Sin embargo, el complejo quiebra y todo es embargado en 1803 y repartido entre sus acreedores. La economía de la localidad se había estancado a pesar de que algunas de las fábricas papeleras habían seguido en funcionamiento bajo sus nuevos dueños, pero es en 1850 cuando inversores que buscaban tierras para el cultivo se instalan en la zona, y Arroyo de la Miel resurge con un sorprendente crecimiento de su población, iniciándose en 1860 la construcción de su iglesia.
Hacia 1800 Arroyo de la Miel ya es un pequeño núcleo urbano, surgido a partir de los molinos y las casas construidas para los trabajadores. Estas viviendas se encontraban dentro de un recinto amurallado junto con la casa principal de Félix Solesio, a las que se accedía a través de un portal de estilo neoclásico. Este espacio dará lugar en el futuro a la actual Plaza de España, a la que se accede por el mismo arco que entonces. 



El siglo XX y el turismo:

La pérdida de las vidas y las epidemias que se suceden hacen mella en la población, aumentando el paro, el hambre y la emigración, alargándose la situación hasta mediados del siglo XX. Poco a poco se van vendiendo el resto de tierras del cortijo a trabajadores, levantando allí sus casas y terminando por conformar lo que hoy conocemos como el antiguo casco urbano de Arroyo de la Miel, que abarcaría desde calle San Juan hasta calle Andalucía.
A partir de 1960 algunos promotores turísticos hacen sus adquisiciones de terrenos en la costa (en la zona actualmente conocida como Solymar), hacia el sureste de Arroyo de la Miel, con el objetivo de prolongar la línea hotelera de Torremolinos. En aquel momento no existía una denominación para esta zona y se la llama simplemente "la carretera de Málaga a Cádiz", e incluso se atribuía erróneamente a Torremolinos, por lo que para acabar con ésta confusión se opta por denominar al incipiente núcleo costero articulado por la carretera de Cádiz como Benalmádena Costa. Es entonces cuando la villa de Benalmádena pasa a llamarse Benalmádena Pueblo.     
Al mismo tiempo, en Arroyo de la Miel se desarrollan las primeras infraestructuras y mejoras: se asfaltan las calles, se coloca el alumbrado público y se crea la red de saneamiento para el agua potable y alcantarillado hasta convertirse en la importante ciudad que hoy conocemos.



 

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Entrada realizada por Judit.

Comentarios

  1. has escrito mucho compañera judit, me he enterado muy bien sobre la historia de nuestro instituto.

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    Respuestas
    1. Gracias compañero Miguel =P
      Eso, espero que te haya gustado saber sobre la historia de la localidad en la que vives :) .

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    2. Es un gran trabajo, pero pienso que has escrito muchísimo y eso queramos o no, cuesta trabajo leerlo todo. ¡Enhorabuena!

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